viernes, 20 de noviembre de 2009

Espero Curarme de Ti



"ESPERO CURARME DE TI"
(Jaime Sabines)

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua","¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto.

Sólo quiero una semana para entender las cosas.

Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

LO DICE UNA MARIONETA DE TRAPO


"LO DICE UNA MARIONETA DE TRAPO"
(Johnny Welch)

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo....

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Si Existiera un Dios..


"SI EXISTIERA UN DIOS"

Edel Juárez


Si existiera un Dios

preferiría que fuera mujer

y así hablarle de tú y de ti

y que me aconsejara

preferiría que fuera mujer

y que fuera mi amiga

y que su sexo no fuera barrera

sino pretexto

que fuera mujer y amiga

de aquellas que dan la vida

cada vez que lo solicitas

que fuera mujer y amiga

para que me escuchara,

y me consolara

y cerrara mis heridas.

Si existiera un Dios

en definitiva me gustaría

que fuera como tú,

aunque entonces… ¿yo que haría?

martes, 21 de abril de 2009

La Cinta Rosa


LA CINTA ROSA


Un hombre atractivo, de mediana edad, entro en un café y se sentó. Antes de ordenar, no pudo evitar darse cuenta de que un grupo de hombres mas jóvenes, que bebían en una mesa cercana a la suya se reían de él.

No fue hasta recordar que llevaba una pequeña cinta rosada en la solapa de su chaqueta, que se percató de que se trataba la broma. El hombre no le dio mayor importancia, pero la insistencia de las risas vecinas comenzaron a molestarle. Miró a uno de los hombres directamente a los ojos, se llevó el dedo a la solapa y apuntó a la cinta:

¿Esto?....Con ese gesto todos los hombres en esa mesa se rieron abiertamente.

El hombre al cual dirigió la mirada le dijo: "Disculpa, amigo, pero estabamos comentando lo lindo que te ves con esa cintita rosada en tu chaqueta azul."

Con toda calma, el hombre hizo un gesto de invitación al bromista para que se acercara y se sentara en su mesa. Aunque se sentía bastante incomodo, el hombre más joven se acerco y se sentó. El hombre mayor, con voz muy calmada le dijo: "Llevo esta cinta para llamar la atención sobre el Cáncer Mamario. La llevo en honor a mi madre."

-"Lo siento, amigo. ¿Murió ella de cáncer mamario?" "No. Ella esta sana y bien. Pero sus pechos me alimentaron cuando era un bebé y fueron albergue cuando tuve miedo o me sentí solo de niño. Estoy muy agradecido por los pechos de mi madre y por su salud."

"Entiendo", respondió el otro, no muy convencido.

"También llevo esta cinta para honrar a mi esposa", continuo diciendo el hombre.

"¿Y ella también esta bien?"

"Claro que sí. Sus pechos han sido fuente de amor, para ambos. Con ellos alimentó a nuestra bella hija de 23 años. Estoy agradecido por los pechos de mi mujer y por su salud."

"Ya veo. Y supongo que también lleva la cinta para honrar a su hija."

No. Es muy tarde para eso. Mi hija murió de cáncer mamario hace un mes. Ella pensó que era demasiado joven para tener cáncer, por lo que cuando accidentalmente notó una pequeña protuberancia, la ignoró. Ella pensó que como no le causaba molestia o dolor, no había nada de que preocuparse."

Conmovido y avergonzado, el extraño dijo: "Lo siento, señor."

"Por lo tanto, también en memoria de mi hija, llevo esta pequeña cinta con orgullo. Eso me da la oportunidad para hablar con otros. Cuando vuelvas a casa habla con tu esposa, tus hijas, tu madre, tus hermanas, tus amigas.

Aquí tienes...", el hombre buscó en su bolsillo y le entrego al otro una pequeña cinta rosada. Este la tomó, la miró, lentamente levantó la cabeza y le dijo: "¿Podría ayudarme a ponerla?".

Tarde.......

Tarde, siempre tarde, todos los viajes parten tarde... es como si el mundo estuviese ya listo cuando uno está recién partiendo, o quizás es uno el que no se da cuenta que el asunto ya empezó antes que nosotros hayamos movido nuestro cuerpo en pro de ese suceso.

Si nos fuesemos al final del viaje, momento que quizás ni siquiera exista en realidad, solo lo escogemos por una serie de factores hasta cierto punto gratuitos para decir que tal final existe y que si nos fijasemos en él, notariamos que el Viajero ni siquiera se dio cuenta cuando ya estaba totalmente embarcado en este asunto del que, aún en el inicio, no sabía si volvería. Y es extraño quizás para algunos que cuando decimos del Inicio de un viaje, nos estemos refiriendo de pronto al final, y es que una cosa sin la otra no pueden ser totalmente en sí mismas, digamos que son complementarias, que lo que está pasando hoy es parte de lo que pasó ayer de la misma forma que lo será de lo que pase mañana.

La línea que entendemos básicamente como Tiempo no siempre es tal, así como estas líneas de un metro, que son de un metro particular, aunque para este caso no nos importa cual, tienen esa cosa que le es propia al viaje, la Huella. Y es curioso que de tantos medios de transporte el tren es el único que logra dejar con elegancia el trazo de lo que pasó por ahí en dos bandas eternas de acero sobre unos durmientes de madera u hormigón. Entendemos claramente la escencia del inicio del viaje como algo que no es inmediato, un momento particular, una ruptura en el tiempo, si no que es el resultado natural de una serie de cosas que en resumidas cuentas nos llevan hasta alla, hasta que la desición que hace conciente aquello se nos aparece según lo comentábamos anteriormente.

El Inicio del viaje como sea tiene una cosa que la hace particular, y por la que hemos decidido recaer aquí, y es una lástima que hayan tantas cosas que decir que vamos a mencionar el tema de la Huella recién a la mitad del escrito.

La Huella es básicamente una seña de lo que pasa, podemos leer las huellas que deja el tiempo y enterarnos de muchas cosas si conocemos los símbolos, por ejemplo, si miramos, por primera vez en todo el relato, a nuestro Viajero, podríamos enterarnos de muchas cosas de su pasado, pero lamentablemente no conocemos los símbolos adecuados, se nos escaparían las particularidades en conceptos genericos y de poco peso objetivo. Sería como tratar de entender un libro en otro idioma del que se conocen apenas los articulos y las conjunciones.

Como sea, siendo la huella lo que está concentrando mi atención en éste momento, dentro de lo que significa este viaje que, ya con todo lo que hemos divagado, comenzó hace un rato, dejaré esta Huella de dicho evento, esperando que el lector entienda claramente a que nos referimos con lo que estamos diciendo, pues son las Huellas las que finalmente logramos reconocer como algo que, en el caso que nos importa, nos son propias, y nos ayudan a entender finalmente como es que llegamos a un lado, u a otro... o simplemente, a ninguno, que tales cosas pasan aún cuando los más racionalistas se esfuerzen en declarar esa imposibilidad.